Cultivando el paisaje: interrogantes sobre la producción visual del territorio

Por Rosario Montero

“Las imágenes de paisajes surgen no sólo como un medio para representar un lugar lejano, sino como un objeto simbólico que muchas veces reafirma lo que se conoce”

Creemos ser país
y la verdad es que somos apenas paisaje.

Extracto.Tres Poemas, Nicanor Parra (en Obra gruesa. 1969)

Como observador preciso, Parra en dos líneas describe las contradicciones que existen entre las nociones de país relacionadas a la identidad chilena y aquellas de paisaje asociadas a las ideas sobre el territorio. Al enfatizar la tensión entre ambas nociones, aparecen casi como contrarias: paisaje pareciera implicar una relación estética con el entorno, mientras país nos refiere a un lugar con significado e identidad. Cabe preguntarse entonces, ¿en qué sentido somos apenas paisaje? La relevancia de esta pregunta radica en que pareciera ser que la identidad chilena está estrechamente ligada a nuestra geografía; desde las descripciones de los primeros viajeros europeos que buscaban comprender las potencialidad de estas nuevas tierras a las imágenes de la cordillera nevada y los slogans publicitarios que venden la imagen país en el extranjero (por ejemplo: “Chile, país de contrastes”). Parra parece invitarnos a interrogar las posibles nociones de paisaje- la representación del territorio – para comprender las dinámicas que se establecen a partir de una imagen que pretende interpretar y reflejar la identidad de un lugar.

Ahora bien, cuando hablamos de paisaje, ¿a qué nos referimos? ¿Es acaso a la condición estética que suscita la observación de un territorio? ¿O más bien a las relaciones que se establecen entre los distintos agentes que constituyen las nociones de lugar? Más aún, cabe interrogar: ¿es acaso la idea de paisaje una condición pasiva que significa un estado de contemplación del territorio? O por el contrario, ¿podríamos decir que estas relaciones son dinámicas y establecen un diálogo entre los distintos agentes que las constituyen?

Para W.J.T Mitchell (1994) el paisaje es un medio cultural que se construye a partir de distintos agentes en cada contexto, en donde las imágenes que surgen no son sólo la materialización de una mirada particular sobre un territorio, sino una construcción social en la que el indicado lugar aparece como un mundo artificial, dado e inevitable (como una única manera de percibir el espacio); haciendo de la representación un agente operativo en cual al tiempo que interpela al espectador le “enseña” a percibir su territorio 1. Jugando entre aquello que es real (espacio representado) y la imagen ideal de este espacio 2. Es así como la representación del paisaje no es sólo la imagen de un territorio, sino una noción subjetiva, hasta ilusoria, de la naturaleza 3. Las imágenes de paisajes surgen no sólo como un medio para representar un lugar lejano, sino como un objeto simbólico que muchas veces reafirma lo que se conoce.

De acuerdo a lo anterior, toda experiencia de paisaje estaría influenciada por aquello que ya se sabe, esas imágenes y relatos que han inundado nuestro cotidiano enseñándonos a ver de una determinada manera nuestro entorno. Pero ver el territorio no puede ser entendido como acción unilateral realizada por quien observa, sino más bien como un intercambio entre el lugar, la comunidad y el individuo que percibe, en donde cada uno de estos agentes acciona según sus determinadas agendas.

Es así como adquiere relevancia el comprender qué cosas sabemos del paisaje y como a partir de la colonia, en Chile surge una mirada del territorio más relacionada más con sus recursos que con la gente que lo habita. En este sentido Crosgrove (1984) nos indica como durante la época colonial (y quizás hasta el día de hoy) la representación del paisaje cimentó una manera de ver el territorio en donde éste aparecía vacío -en cuanto a habitantes- listo para ser explotado o modernizado 4. Más aún, durante la formación de Chile (periodo posterior a la independencia) existe un especial interés por describir los nuevos territorios, lo cual significó la creación de una serie de pinturas y dibujos de distintos lugares del país, los cuales fueron realizados principalmente por artistas y viajeros europeos que eran contratados por el gobierno. Un ejemplo de esto son los trabajos de Claudio Gay, viajero francés que recorre la nación interpretando a partir de su visión europea el paisaje chileno. De esta manera en las distintas épocas de la historia local, la representación del paisaje se ha visto influenciada por esta mirada colonial que observa el territorio en comparación con los países del norte. Más aún, y siguiendo los dichos de Walter Mignolo (2011), podríamos argumentar que la representación del paisaje en Chile (y Sudamérica en general) se cimenta en una mirada de lugar que pretende construir una identidad que reafirme la matriz del poder colonial 5.

Volviendo al inicio del texto, y cómo la noción de paisaje está ligada a la identidad de país, cabe preguntarse de qué manera esta mirada colonial sobre el territorio ha influenciado nuestra experiencia cotidiana y la construcción de identidad nacional, así como comprender de qué forma la representación del paisaje ha jugado un rol fundamental en el establecimiento de estas relaciones. Para luego preguntarse, sobre si existen otro tipo de representaciones que no están siendo visibilizadas. No hay duda que en la diversidad geográfica y social del país debieran de coexistir distintos tipos de representaciones, otros paisajes que expresan o subvierten las estructuras de poder reinantes. Y si no existen, o no tienen espacio en el imaginario colectivo cabe preguntarse; ¿de qué manera se puede crear una imagen del paisaje que resignifique o se desvincule de nuestra historia de poder y colonización? ¿De qué manera acceder al cotidiano y comprender cómo las distintas culturas que conviven en nuestro territorio representan el paisaje?

Es así como, intentando responder estas preguntas, surge como una estrategia de producción y acceso, el jardín como espacio de paisaje cotidiano. Al interrogar este lugar a partir de las ideas anteriormente expuestas, se descubre su potencialidad para ayudarnos a reflexionar sobre las relaciones y contradicciones que nuestra sociedad construye en relación a las nociones de paisaje y naturaleza. De alguna manera, podríamos argumentar que el jardín materializa una intención humana por construir un territorio. Un  lugar donde se logra organizar el caos, donde la relación con la naturaleza se entiende como ‘bajo control’, una idealización de lo que una determinada comunidad cree que la naturaleza y el paisaje debe ser 6.

De esta manera, al acceder y comprender las distintas dinámicas y relaciones que se establecen en el espacio jardín, pareciera ser que podemos comprender de qué manera estos discursos coloniales han influenciado nuestra relación con el paisaje y quizás podamos abrirnos a una comprensión de lugar que se haga cargo, transparente y problematice estas construcciones. Dejando de ver el paisaje como algo dado e inevitable y comenzando a percibirlo como un espacio construido de nuestra identidad que debe ser apropiado. Muchas preguntas surgen a partir de estas ideas, como ¿qué se cultiva cuando se cultiva un paisaje?, o ¿cómo esas relaciones y acciones (relacionadas a este cultivar) pueden ser transformadas en imágenes significantes que nos permitan descolonizar nuestra propia relación con el territorio?

 

*Imagen portada: Rosario Montero, “Pisajes Privados”, Puerto Varas, 2013. (Imagen original es a color).

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1. Booth, R. (2008) “Turismo y representación del paisaje. La invención del sur de Chile en la mirada de la Guía del Veraneante” (19321962). Debates Retrieved from http://nuevomundo.revues.org/25052?lang=en
2. Cosgrove, D. E. (1984). “Social formation and symbolic landscape”. London: Croom Helm.
3. Francis, M., & Hester, R. T. (1990). “The meaning of gardens: Idea, place, and action”. Cambridge, Mass: MIT Press.
4. Mignolo, W. (2011). “The darker side of Western modernity: Global futures, decolonial options”. Durham: Duke University Press.
5. Mitchell, W. J. (1992). “The reconfigured eye: Visual truth in the post-photographic era”. Cambridge, Mass: MIT Press.
6. Mitchell, W. J. T. (1994). “Landscape and power”. Chicago: University of Chicago Press.
7. Taylor, Ken (2008) “Landscape and Memory: cultural landscapes, intangible values and some thoughts on Asia”. En: 16th ICOMOS General Assembly and International Symposium: “Finding the spirit of place – between the tangible and the intangible”, 29 sept – 4 oct 2008, Quebec, Canada.